Autores de fábulas

Las fábulas son relatos breves, generalmente protagonizados por animales u objetos a los cuales se dota de características humanas, y que sirven para ilustrar el comportamiento de los hombres. Suele tratarse de historias inverosímiles y muy imaginativas, pero lo más importante de las fábulas es su afán didáctico. Se caracterizan por incluir una moraleja, una breve frase que resume la enseñanza que el lector debe extraer de la fábula.
Son relatos muy conocidos y que se transmiten de boca en boca. Por ello, no siempre se conoce quién es el verdadero autor de una fábula. Sin embargo, a lo largo de la historia de la literatura se han destacado algunos autores, aquellos que tal vez tomaron la fábula del folklore popular y se encargaron de darle la forma que tiene hoy en día. Veamos quiénes son los autores de fábulas más conocidos.

Esopo fue, entre los antiguos griegos, el más famoso autor de fábulas. Se calcula que vivió en el siglo VI a. C., pero al no existir documentos contemporáneos a su existencia, es imposible determinar una época exacta o siquiera un lugar. Incluso se ha llegado a dudar de que se tratase de una persona real. Sin embargo, sus fábulas han trascendido y llegado hasta nosotros, muchas veces transcriptas por otros autores, como Demetrio de Falero, Fedro, Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego. Algunas de las fábulas más conocidas de Esopo son: la cigarra y la hormiga, la zorra y las uvas, el león y el ratón, el ratón de campo y el ratón de ciudad, la gallina de los huevos de oro. Las enseñanzas que se quiere transmitir con ellas es generalmente de base moral.

Gayo Julio Fedro fue, entre los romanos, el escritor de fábulas más famoso. Nació en 15 a. C. y murió 70 años más tarde. Originario de Macedonia, Fedro era un esclavo, pero fue libertado por Augusto. Publicó cinco libros de fábulas en verso, muchas veces tomando los temas de Esopo.

Durante la Edad Media, las fábulas circularon a través de diversas traducciones al latín y al árabe. Más adelante, en el siglo XVIII, se produjo una revitalización de la Antigüedad clásica y se volvieron a poner de moda. Escritores a destacar de aquellos años fueron el francés Jean de la Fontaine, el alemán Gotthold Ephraim Lessing y los españoles Tomás de Iriarte (autor de Fábulas literarias, 1782, considerado un libro de gran calidad poética y de una originalidad atípica para tratarse de fábulas) y Félix María Samaniego (enemigo acérrimo de Iriarte, escribió en 1781 las Fábulas morales, donde demuestra la influencia de su educación francesa e imita a los antiguos autores de fábulas).

El siglo XIX vio convertirse a las fábulas en un género muy popular. Surgieron las colecciones especializadas, como las Fábulas fantásticas del norteamericano Ambrose Bierce o las Fábulas políticas del español Cristóbal de Beña.