Cartas a quien pretende enseñar de Paulo Freire

Han pasado más de diez años desde la muerte de Paulo Freire, educador y teórico de la educación, pero aún así su nombre continúa grabado en la memoria de educadores de todo el mundo. En vida conoció la pobreza, el hambre, la prisión. Y dedicó sus años a su gran pasión: educar. Con fuertes convicciones políticas e ideales de igualdad, desarrolló su teoría sobre la educación en varios de sus libros, principalmente en el que acaso sea su título más conocido, Pedagogía del Oprimido. Un maestro, sostenía Freire, debe ante todo respetar a sus educandos, debe escucharlos y valorar los conocimientos propios con los que ya llegan a la escuela. La verdadera misión de la educación es transformar al mundo, permitiendo la igualdad de los hombres sin distinción de credo, nacionalidad o clase social.
En este breve librillo titulado Cartas a quien pretende enseñar, Freire reflexiona (ya en los últimos años de su vida) sobre el rol que debe cumplir la maestra de primaria. Un rol que muchas veces se presenta escindido: la maestra afectuosa no es la maestra que disciplina, la maestra que quiere a sus alumnos no es la misma que hace huelgas en reclamo de mejores condiciones laborales. Freire se cuestiona estos postulados y los deconstruye: a partir de la etiqueta de “tía” que, en Brasil, los niños le dan a las maestras, se ponen en cuestión ciertas funciones que la docente no siempre puede cumplir como sería de esperar.
Freire opina que el educador tiene la responsabilidad de, constantemente, reflexionar sobre su propia práctica, y por ello ofrece estas cartas que, en un lenguaje sencillo y ameno, pero no por eso menos profundo, reflexionan sobre la relación entre la teoría y la práctica, la lectura, la relación ineludible entre enseñar y aprender, la necesidad de que el maestro y la maestra amen su profesión. Según el propio autor, es un texto escrito con gran placer, y ese placer se refleja en su postulación del rol docente y de la necesidad de comprometerse con la transformación social.

Opinión personal: Un libro para que ningún docente pase por alto. Freire tiene una prosa límpida, transmite saber sin pedantería y hace un cuidado uso de la dialéctica en su escritura.