Doce cuentos peregrinos de Gabriel García Márquez

Diez años después de haber recibido el Premio Nobel de Literatura, el colombiano Gabriel García Márquez, cuyo nombre es uno de los asociados al llamado boom latinoamericano, se decidió a publicar esta compilación de cuentos a la que tituló Doce cuentos peregrinos. Se trata de un conjunto de relatos escritos a lo largo de dieciocho años, de los cuales sólo algunos habían aparecido anteriormente en suplementos literarios de distintos países.
Doce cuentos peregrinos está precedido por un prólogo del autor, que casi sería un cuento más: en efecto, es la historia del propio libro, y se titula “Por qué doce, por qué cuentos y por qué peregrinos”. Allí, García Márquez destaca el valor del género cuento, la dificultad para escribir una historia corta –que no es menor que para darle forma a una novela- y el peregrinaje por el que debieron pasar muchos de sus cuentos –del cesto de basura al escritorio, mayormente- y en el cual terminaron quedando los que dan forma al libro.
Los Doce cuentos peregrinos son historias verídicas, aunque inverosímiles (se acercan en algunos casos al realismo mágico). Los relatos tienen lugar, en la mayor parte de los casos, en diferentes países de Europa, y cuyos protagonistas a veces son amigos o conocidos del narrador (que el lector tiende a identificar con el propio García Márquez). Los argumentos oscilan entre el escalofrío y el humor: desde un viaje en avión en el cual el narrador se enamora perdidamente de la ocupante del asiento vecino (y ella no hace sino dormir), hasta la pobre mujer que es encerrada por error en el hospital psiquiátrico al que sólo vino para pedir que le permitan usar el teléfono, pasando por la pareja de recién casados que, en plena luna de miel, tiene la desgracia de que ella reciba un pinchazo de una rosa que termina por serle mortal.

Opinión personal: El despliegue de imaginación que hace García Márquez en este libro es su mayor valor, argumentos sencillos e impactantes que los lectores recordarán muchos años después de haber terminado de leer.