El arte de amar de Ovidio

Título: El arte de amar
Autor: Ovidio
País: Antigua Roma
Año de publicación: 8 d. C
Idioma original: Latín
Título original: Ars amatoria
Páginas: 50
Web: Edición digital gratuita de la obra en su traducción al español.

Comentario: Publio Ovidio Nasón fue en la Antigua Roma un poeta protegido por el emperador Augusto César. El arte de amar (Ars amatoria o Ars amandi) es su obra más conocida: se trata de un poema didáctico, escrito originariamente en dísticos elegíacos, que enseña a los hombres y a las mujeres las estrategias apropiadas para realizar conquistas amorosas. De hecho, es más un “arte de la seducción” que un “arte de amar” propiamente dicho, ya que la función final no es la unión espiritual entre dos almas sino la física, el sexo.
El arte de amar se encuentra dividido en tres libros o cantos: los dos primeros están dirigidos a los hombres, y el último a las mujeres. Con gran ironía y un despliegue de erudición en la leyenda helena, Ovidio proporciona consejos para seducir, disimular defectos físicos, apropiarse de parejas ajenas, hablar con elocuencia y hacer vencer el espíritu de los más resistentes. Para ello basa sus lecciones en historias de parejas famosas en la mitología: Dido y Eneas, Medea y Jasón, Aquiles y Briseida, Circe y Ulises.
El libro causó sensación en su época, repercutió en la literatura medieval –época en la que inspiró diversos tratados de amor- y permanece hasta nuestros días como la obra más famosa del autor latino (tal vez junto a las Metamorfosis). Sin embargo, no dejó de levantar ciertas suspicacias en los sectores más conservadores de la sociedad romana de la época, por lo que Ovidio se vio presionado a escribir una segunda parte a su obra, los Remedios de amor, en donde se advierte a los lectores los peligros de caer en semejante tentación y se proporcionan consejos –esta vez, para evitar caer en las redes del amor, o para liberarse de una pasión sin sentido-.

Opinión personal: Es un libro muy entretenido y muy vigente, para leerlo con una sonrisa en los labios. Ovidio da amenos consejos para engañar exitosamente a los cónyuges, para maquillarse y disimular las propias imperfecciones, para sacar conversación en una reunión social y hasta para fingir orgasmos… Evidentemente, Cosmopolitan y Maxim no inventaron nada.