El caso Kurilov de Irene Nemirovsky

Se da el caso con Irène Némirovsky de que una autora muerta trágicamente muchos años atrás, salga a la luz con el descubrimiento de su obra, poniéndola entre los escritores más importantes de su tiempo. Irène Némirovsky nació en Kiev en 1903. Sus padres pudieron proporcionarle una buena educación, pero la familia se vio obligada a huir a París cuando la revolución bolchevique. En 1929 escribió su primera novela, David Golder, la cual la posicionó favorablemente. Pero la carrera de Iréne no llegó a florecer en vida. Fue deportada a Auschwitz, donde murió en 1942. Dejó a sus dos hijas una maleta que ellas conservaron durante muchos años. Allí estaba el manuscrito de Suite francesa, obra cuya publicación en 2004 desencadenó un fenómeno editorial y cultural sin precedentes.
Gracias a esta edición, algunas de las primeras obras de la autora emergieron del olvido al que injustamente habían quedado relegadas. Es lo que ocurrió con El caso Kurílov, uno de sus primeros libros.
En un café de Niza, conversan Iván Baránov, antiguo miembro de las fuerzas de seguridad del zar, y León M. un curtido revolucionario bolchevique. Ambos estuvieron implicados en el caso Kurílov, pero León M. se rehúsa a revelar su identidad y dar cuenta de su participación en los hechos. Luego de su muerte se encontrará un manuscrito donde relata los pormenores en los que se vio envuelto.
Corría el año 1903 cuando León recibe el encargo de ejecutar a Valerian Alexándrovich Kurílov, ministro de Instrucción Pública del zar Nicolás II, atentado que los líderes del partido buscan transformar en un golpe definitivo al régimen imperial. Con una identidad falsa, el joven León consigue ponerse al servicio del ministro, un hombre famoso por su crueldad, pero mortalmente enfermo. La situación del conspirador y la relación con su jefe van tornándose cada vez más complejas.