El hombre que perseguía al tiempo de Diane Setterfield

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El hombre que perseguía al tiempo de Diane Setterfield es una brillante novela, escrita con una ritmo que mantiene al lector al filo de la historia. La muerte ha sido (y será siempre) un tema inagotable en toda la humanidad, y este relato lo demuestra excelentemente. Si hay algún sentimiento humano que puede ser relacionado con la muerte en la historia del hombre este es, sin duda, la ambición. Pues bien, esta novela es una historia que presenta ambas facetas del hombre: la ambición y la muerte. Nuestro protagonista es William, quien está cursando sus brillantes 10 años, un niño lleno de preguntas, de encuentros y de broncas. La entrada al mundo, el momento de máximo de reconocimiento lo consiguió cuando a esa edad logró darle a un grajo que descansaba en un árbol. Todos los amigos los cantaron, lo felicitaron y su fama se extendió por todo el pueblo.

Pero Wiliiam creció. Decidió convertirse en un hombre distinto, un hombre de trabajo, dispuesto a estudiar y a lograr que este mundo se convierta en un mundo mejor. Ya de adulto, los años pasaron sin casi advertirlo y un caballero vestido completamente de negro comenzó a rondar la casa de William a y tener contacto con él. Pronto, esta extraña presencia se convirtió en una aún más extraña amistad. Nace así un extraño negocio entre ambos: montar una tienda donde se exponen telas para el duelo de difuntos. El hombre que perseguía al tiempo es una obra extraña. Sí, pero llena de interesantes reflexiones que acompañan a William a lo largo de su nuevo emprendimiento. El olvido de aquél hecho que marcó su niñez parece retornar una vez más. El pasado que alguna vez pareció dejar de existir vuelve ahora cargado de preguntas, de indicios y de pautas para la búsqueda de una respuesta. Pasado, recuerdo y misterio son tres ingredientes que Diane Setterfield logra combinar de manera magistral para crear una novela brillante.

Diane Setterfield es una escritora inglesa que estudió y se especializó en literatura francesa en la Universidad de Bristol. Pronto abandona el ambiente académico para dedicarse a lo que fue su pasión ya desde niña: la escritura. Es autora de varias obras y de la reconocida novela El número 13.