El último mago o Bilembambudín de Elsa Bornemann

Elsa Bornemann es Doctora en Letras y una muy reconocida autora de libros destinados al público infantil y juvenil. En los años 70, parte de su obra fue censurada por la dictadura argentina. Y desde los 80 en adelante, sus novelas, cuentos y poemas han pasado a formar parte de la currícula de lectura en la escuela primaria argentina: son muy pocos los chicos de este país que nunca hayan leído algo de esta conocida autora.
En El último mago o Bilembambudín, Bornemann se anticipó en algunos años a la gran movida por la concienciación ecológica. Trató esta temática mucho antes que otros autores, y tal vez sea en parte por ese motivo que la novela aún siga tan vigente como hace más de veinte años.
El último mago es la historia de Aldana, una niña de nueve años que una tarde decide escaparse de una aburrida función teatral siguiendo a Jeremías, un viejo mago, que la guía hasta el reino de Bilembambudín. Se trata de una tierra sorprendente y llena de magia, donde los fantasmas atienden lavanderías, los gatos hablan, los gigantes empollan huevos y los violinistas vuelan al compás de su música. Pero no todo es brillo para los bilembambudinenses: en efecto, el rey Tasilo 99 se ha vuelto loco, y cada uno de los barrios del reino presenta un grave problema vinculado con el maltrato a la naturaleza.
Como si se tratara de un rompecabezas, Aldana deberá ir resolviendo cada una de las piezas de la historia para intentar hallar una solución. Contará con la ayuda de diversos y estrafalarios personajes que saldrán a su encuentro, un ratoncito charlatán y su valioso amuleto, un simpático dragón que puede transformarse en algo mucho más discreto, hasta los mismos hijos de la Madre Naturaleza. Ayudarán a Aldana en su difícil misión. ¿Será posible salvar al reino de Bilembambudín?
Elsa Bornemann sabe combinar el humor con las temáticas más serias, los argumentos claros y sencillos para los lectores más chicos con una destacada riqueza literaria en su lenguaje. El último mago ganó en 1988 el premio Mirlo Blanco de Munich.

Opinión personal: No todos los libros para niños merecen ser llamados literatura. Sí, sin lugar a dudas, lo merece esta maravillosa novela. El libro esconde juegos y acertijos que hacen que ningún pequeño (ni grande) quiera apartarse hasta haber terminado la lectura, de la que se sale necesariamente enriquecido.