La literatura social

En algunas épocas, como por ejemplo en el modernismo latinoamericano de Rubén Darío, o en géneros tales como el cuento maravilloso, la literatura se percibió como algo separado de otras esferas del quehacer humano. La literatura, entonces, se postulaba como una torre de marfil en la cual el genio poético escapaba de los conflictos mundanos y se refugiaba en su fantasía y en su ser interior.
A la vez, por oposición a este tipo de movimientos surgieron otros que reivindicaron para la literatura un lugar de denuncia de los males de la sociedad, una voz que permitiera expresarse a los más desamparados y una forma de cambiar el mundo. Literatura social es el concepto que engloba esta manera de pensar a la literatura como acción: para ciertos autores, la pluma y la espada deben luchar juntas si es que es posible cambiar nuestras condiciones de existencia, impuestas por unos pocos para favorecerse únicamente a ellos mismos, y tan injustas con las mayorías oprimidas.

Cambiar el mundo

Si bien existen distintas corrientes literarias y críticas que pueden abarcarse dentro del término “literatura social”, todas ellas coinciden en señalar a la literatura como algo realista, representativo de las condiciones materiales de existencia y a la vez, la literatura debe ser crítica: no basta con retratar el mundo tal cual es, sino que es necesario procurar cambiarlo para el bien de todos.
Ligada a la noción de literatura social aparece la figura del escritor comprometido. Se trata de alguien que no quiere solamente transmitir placer estético con su escritura, sino que considera que las letras son el lugar desde el cual puede –y debe- cambiar el mundo. Hay un compromiso moral que ata al escritor comprometido a una causa que persigue, en muchos casos llevándolo al exilio, la prisión o incluso la muerte.
A menudo la literatura social aparece ligada a movimientos políticos: por ejemplo, el realismo socialista se vincula con el auge del socialismo en la URSS; la poesía social española aparece como una reacción contra el franquismo; los escritores comprometidos suelen abrazar abiertamente una ideología o un partido político, muchas veces incluso dando su vida por la causa.

Realismo socialista

El realismo socialista es una corriente estética que se propuso llevar los ideales del comunismo al terreno del arte. En la Unión Soviética y en otros países que abrazaron al régimen socialista, se veía al artista (no importa su soporte) como alguien directamente al servicio del estado. Fue la tendencia artística que predominó durante buena parte de la historia de la URSS, particularmente durante el gobierno de Stalin, en la República Popular China y, en general, en la mayoría de países socialistas. El Partido Comunista soviético rechazó estilos modernos tales como el impresionismo, el surrealismo, el dadaísmo y el cubismo, en parte debido a los principios subjetivistas que subyacían a ellos (ya que el subjetivismo chocaba frontalmente con la aspiración objetiva del materialismo dialéctico) y en parte debido a los temas que trataban (el realismo socialista sólo consideraba relevantes los temas relacionados con la política y los trabajadores). Por ello, el socialismo consideró a dichos estilos como manifestaciones del arte burgués. El realismo socialista fue, en cierto modo, la reacción contra los estilos burgueses anteriores a la revolución, y se convirtió en la política oficial del Estado en 1932 al promulgar Stalin el decreto de reconstrucción de las organizaciones literarias y artísticas.

Crítica sociológica

La Crítica sociológica es una crítica dirigida a comprender (o a situar) la literatura en un contexto social amplio. A través del método sociológico, codifica las estrategias literarias que son empleadas para representar las construcciones sociales. Los críticos de esta escuela analizan tanto las funciones sociales en la literatura como también la manera en que ésta interactúa con la sociedad. Esta forma de crítica literaria fue introducida por Kennerth Burke, un crítico y teórico de la literatura cuyo artículo “Literature As Equipment for Living” delinea las especificidades y significación de dicha crítica.

Poesía social

En España, Poesía social es el nombre de un movimiento poético surgido en los años 50 y 60 que se caracterizó por la reivindicación de la libertad y por denunciar las condiciones políticas de su época. Los integrantes de este movimiento (principalmente Gabriel Celaya y Blas de Otero) vieron a la poesía como un instrumento para tratar de cambiar el mundo, denunciar la realidad a su alrededor y concienciar a sus lectores de la injusticia social. Como otras formas de literatura social, la poesía social se propuso defender a los más débiles y a los desamparados.