La música del azar de Paul Auster

A cualquier lector habitual o incluso ocasional de la obra de este escritor norteamericano no le sorprende encontrar entre sus obras ciertas temáticas que se reiteran. En efecto, Paul Auster es el autor de las casualidades, de la obra dentro de la obra, de relaciones muy profundas que empiezan bruscamente y se terminan aún más rápido. En sus novelas es frecuente encontrar temas tales como la enfermedad y la muerte, el perdón, los viajes, los cambios y la ocasional descripción de artículos de papelería en los que con toda probabilidad se deleite su autor.
Sin embargo, La música del azar es una novela que sorprende. Típica y atípica a la vez, en la cual Auster es el de siempre y al mismo tiempo no lo es. Es cierto que las casualidades, desde el mismo título de la novela, dan forma y sustento a la trama, pero a la vez el lector se ve envuelto en una lectura vertiginosa que resulta cambiante e inesperada hasta para los parámetros de Auster. El libro que se está leyendo parece transformarse a la vista del lector con el correr de los capítulos.
La música del azar comienza con el ritmo de una road movie: los largos viajes de Jim Nashe (un bombero abandonado por su mujer que acaba de recibir una herencia, tan cuantiosa como inesperada) por las carreteras de los Estados Unidos. Cuando el dinero comienza a escasear, Nashe conoce a Jack Pozzi, un joven jugador profesional de poker que le propone convertirse en su socio por una sola partida, que promete cambiar sus vidas. Y vaya si lo hará.
El libro recorre temas tales como la propia identidad, la desaparición y la ilusión de los límites entre los que cada uno se desenvuelve. De la novela de carretera americana a la literatura gótica, de la lectura ligera hasta la opresión en el pecho, Paul Auster demuestra con La música del azar ser capaz de transmitir toda clase de emociones.

Opinión personal: Uno de los mejores libros de Paul Auster. Una novela original, aterradora y divertida a la vez, para no dejar de sorprenderse.